domingo, 18 de octubre de 2026

La relatividad como forma de vida: nada está escrito

Teóricamente no tengo ni un minuto libre y aquí estoy, en una sala de espera en urgencias, esperando a que le hagan una radiografía de nariz a mi padre, en plena alerta naranja por riesgo de lluvias.

Todo es relativo y lo veo claro.  Cuando me he despertado hoy me esperaba todo el día cara a la pantalla del ordenador... pero el trabajo no se evapora, te espera para que lo hagas más cansada y en horas inesperadas en las que tu cuerpo pide cama y tu cerebro te impulsa a seguir. 

Pero ahora mismo todo está en calma.  En el hospital el tiempo y la importancia de las cosas se relativiza. Tomas contacto con el dolor ajeno y piensas en lo que podía haber pasado y aún te consuela saber que se va a resolver con una férula y un poco de tiempo.  Todo lo demás puede esperar,  y de hecho así será. 

Mi agenda de mañana también es relativa.  Las alertas climáticas hacen que cualquier cita sea potencialmente anulable, independientemente del tiempo que lleves esperándola...

Y aquí me encuentro, matando el tiempo que no me sobra para luego robar tiempo a otros momentos de mi vida...

sábado, 3 de junio de 2017

JUNIO


El día antes de su cumpleaños, hace ya 13 años, su hija pequeña falleció. En esos momentos ella sintió el dolor más grande que nadie puede sentir. Tenía 76. Recuerdo que en ese momento decidió que no volvería a celebrar su cumpleaños, nos dijo a todos que quería que su cumpleaños fuese el 3 de Diciembre en vez del 3 de junio y, mientras tuvo conciencia plena mantuvo esa promesa. Recuerdo que le llamábamos para felicitarle el cumpleaños y nos daba las gracias, pero nos recordaba que había decidido que ese día no era su cumpleños... pero lo era, lo es.


Hoy voy a llamar a mi abuela para felicitarle su 89 cumpleaños, igual que cada año. Sé que ya no recuerda que no quiere que hoy sea su cumpleaños, de hecho creo que la mayoría de mis tíos e incluso mi madre han borrado ese recuerdo. Echo mucho de menos que ella me lo diga. Echo mucho de menos a mi abuela. Y también a mi tía. 

Ya no sé si esa añoranza es por aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero lo bien cierto es que cada 2 de junio recuerdo a mi tía con nitidez y cada 3 de junio recuerdo a mi abuela en aquella época, y cuando llamo para felicitarle el cumpleaños se me encoge el estómago... Aunque ella se ponga muy contenta y me hable de la fiesta que ha hecho en el parque con sus amigos.

Crecer debe ser esto. Almacenar recuerdos que no puedes compartir con nadie. Las personas que me acompañaron en mi infancia ya no están: o han desaparecido o se han transformado en otras.

lunes, 24 de abril de 2017

TSUNDOKU

Desde que tenía uso de razón había vivido rodeada de libros, por eso él pensó tener el regalo ideal para ella.

Nunca entendió por qué, tras abrir el paquete y descubrir aquel e-book de último modelo, en lugar de la reacción que él habría esperado, recibió una sonrisa inexpresiva y unas palabras educadas. 

Ella y el e-book no congeniaban. Las estanterías seguían repletas de libros pendientes de leer y mantenía su costumbre de comprar libros de papel cada poco tiempo. Al pasar los años, los libros se acumulaban por cientos, pues no conseguía un ritmo lector adecuado a sus ansias de literatura.

Él nunca la entendió, por eso finalmente decidió irse, llevándose el e-book que él encontraba tan práctico y ella tan prescindible.

Ella nunca percibió que se habían ido de su lado.

domingo, 20 de noviembre de 2016

METAMORFOSEANDOME...

Este blog tiene hasta hoy 319 entradas. 320 con esta que estoy escribiendo...

Podría empezar hoy diciendo que hace 319 entradas yo era otra persona. No, no me he hecho la cirugía estética ni he hecho un viaje astral ni nada por el estilo. Simplemente ha pasado el tiempo (9 años y pico) y ahora ya no estoy en los veinti-muchos sino en los treinta-y-bastantes y ciertamente, veo las cosas desde otra perspectiva.

El año que fui consciente de que llevaba el mismo tiempo siendo adulta del que había vivido en la niñez oficial, mi cerebro se puso a darle vueltas a todo, pero el proceso empezó bastante antes, cuando hacia los veintipocos algún chaval me llamó "señora" por primera vez. Más adelante me salió mi primera cana, hecho que recibí como una simpática curiosidad. A estas alturas, ya me llama señora casi todo el mundo e incluso gente mayor que yo me habla a veces de usted. Me he arrancado no una, sino más de 100 canas, aunque aún no necesito teñirme el pelo porque he descubierto que eso que decían de que si te arrancas una cana te salen 7 es una leyenda urbana (si eso fuera cierto, yo tendría el pelo ahora mismo más blanco que mi abuela). Y vale que en general suelen echarme menos años de los que tengo, pero una nació el año que nació y ahí no hay vuelta de hoja.

No me he adaptado bien a las nuevas modas de las redes sociales y eso ha hecho que me quede un poco al margen. No entiendo el facebook, no me gusta publicar fotografías ni escribir comentarios públicos (y por públicos yo entiendo que los puede leer tanto un amigo a quien iba dirigido el comentario como todos mis demás conocidos, amigos y familiares que son "amigos" de la red social) de temas que hablaría en privado mucho más tranquilamente. Twitter sí me ha interesado durante un tiempo, pero últimamente descubro con pena que me estoy haciendo cibernéticamente asocial. Incluso tengo un poco-bastante abandonado el foro de bookcrossing.

sábado, 16 de julio de 2016

REFLEXIÓN(ANDO)

Decir que el mundo está loco no es mucho decir. No más que decir que cada uno de nosotros estamos trastornados.

Y es que la única verdad es que cada día pasan cosas, a pequeña o gran escala, que transforman nuestra realidad interior y exteriormente. Una sola persona puede hacer mucho daño, pero también mucho bien. Hay gente que lo demuestra a diario.

La vida humana es frágil. A veces me sorprende la resistencia de algunas personas y cómo otras, sanas y fuertes pasan a otro estado en cuestión de segundos. Hacemos planes a medio o largo plazo sin pensar que quizás nunca lleguemos a cumplirlos. Pero es que la vida sin metas, sin planes, sin objetivos se haría tremendamente tediosa...

Design by Mehdi Koris 0