
La paciencia es otra de esas virtudes con las que no nací...
Hay quien dice que tengo mucha, pero la verdad es que "me reconcomo" por dentro cuando las cosas no van a mi ritmo: despacio cuando quiero ir despacio y a toda mecha cuando necesito velocidad...
Esta mañana tenía que llegar al "cole" a las 9, porque venía una mamá a hablar conmigo. He llegado a la estación de tren a las 8:25 para no perder mi tren que (supuestamente) salía a las 8:41... pero los problemas técnicos han hecho que el tren saliera a la hora de llegar...
Los minutos se hacían eternos ahí sentada en el vagón y el tren que no arrancaba...
Yo al principio estaba leyendo, pero poco a poco, cuando veía que se acercaba la hora de llegar (ya no la de salir) y que la cosa seguía igual, he empezado a sentir esa extraña sensación en la boca del estómago... por suerte mi cerebro ha conseguido reconfigurarse y he decidido avisar al cole de que el tren iba con retraso.
Simplemente me he dado cuenta de que no podía mejorar mucho la situación, sólo empeorarla: iba a llegar tarde igual, así que si me cabreaba (como un importante porcentaje de la gente que estaba sentada junto a mí) solo podría conseguir llegar de mala leche al trabajo... así que, teniendo en cuenta que yo no ficho y que mi trabajo me gusta, que podría recuperar los minutillos en otro momento y que al fin y al cabo el tren iba a salir tarde hiciese yo lo que hiciese, he vuelto a abrir el libro y he seguido leyendo...



